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Aurelio del Pino, Presidente de ACES
El mantenimiento de la cadena alimentaria es importante. Por ello, coincidimos con los representantes del sector agrario en que cualquier agente económico que esté dentro de nuestra cadena de valor debe ser viable y rentable a medio y largo plazo. Para conseguir mantener este objetivo existen dos líneas estratégicas definidas: dimensionamiento e integración.
En este punto todos los integrantes de la cadena deben tener una dimensión empresarial competitiva donde puedan ofrecer cosas que el mercado demanda, ya sea por volumen, por especialización o por desarrollar soluciones orientadas al consumidor. Las grandes empresas de distribución necesitamos relacionarnos con empresas orientadas al mercado, a solucionar lo que demanda el consumidor siendo capaces de ofrecer variedad, precio, estabilidad, volumen y calidad para que la propia cadena siga existiendo. A las cadenas de distribución nos interesa que el campo funcione bien.
Nos hemos dado cuenta que ya no basta con producir bien en el campo y que el sector primario debe ser capaz de avanzar en el diseño y la comercialización de estos productos. Un logro conseguido con la colaboración entre la distribución y sus proveedores. Además, en algunos sectores en los que España es líder mundial, es necesario un enfoque sectorial amplio para preveer y adelantarse a las evoluciones y riesgos del mercado exterior. Un trabajo conjunto entre los productores, sus organizaciones y las administraciones competentes.
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